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martes, 7 de marzo de 2017

Capítulo 2 – “El deseo”



Empresa Constantini, oficina de Emilia.

Emilia se encuentra muy concentrada leyendo contratos, firmando papeles, y anotando cosas, todo está en silencio. De repente alguien toca la puerta.

 

EMILIA: “Adelante, pase.”
Un hombre alto, de tez blanca y cabello ondulado entra muy serio a la oficina, trata de no mirar directamente a los ojos a Emilia.
EMILIA: “Siéntate Pablo, necesito que hablemos.”
PABLO: “Señorita Emilia, yo no sé qué necesite hablar conmigo pero…” (Emilia interrumpe).
EMILIA: “Yo creo que si lo sabes, y por eso estás tan nervioso.”
Pablo levanta la vista. Emilia continúa hablando.
EMILIA: “Mira Pablo, yo no pretendo darte un sermón, solo necesito que me digas la verdad, porque muchas cosas dependen de esa verdad. ¿Entiendes?”
PABLO: “No tengo nada que decir señorita, no se a qué se refiere.”
EMILIA: “Está bien, te lo voy a preguntar directamente, y piensa muy bien lo que me vas a responder.”
Pablo vuelve a bajar la mirada.
EMILIA: ¿Qué tipo de relación tienes con mi hermana Victoria?
Pablo no levanta la vista y tartamudea.
PABLO: “La señorita Victoria solo es mi jefa, soy uno más de los tantos trabajadores de la empresa.”
EMILIA: “Ningún trabajador llama a su jefa a altas horas de la noche con tanta insistencia Pablo. Te pedí que no me mientas.”
PABLO: “Teníamos algunos asuntos pendientes, unas cajas que olvidé entregar y…”
EMILIA: “¡Ya basta Pablo!” (grita enfurecida). “Intenté que hablemos bien y por las buenas, pero insistes en mentirme.”
PABLO: “¿Usted quiere que le diga qué tengo algo con su hermana? Porque si es así, lamento decirle que esas palabras nunca van a salir de mi boca, yo necesito este empleo, pero si me quiere correr…”
EMILIA: “No te voy a correr, vete.”
Pablo no la contradice ni insiste en explicar nada más, se apresura a salir de la oficina.

Emilia se toma la cabeza con frustración, y muchas preguntas aparecen en su mente: “¿Estaré viendo cosas donde no las hay solo para justificar lo mío con Andrés?” “¿Será Pablo quien acosa a Victoria y ella lo rechaza?” – Llena de culpa y de dudas, Emilia sale de la oficina, sin saber siquiera a donde se dirige, pero camino a la salida de la empresa, se encuentra con Victoria.

VICTORIA: “Hola Emi ¿Sigues de malas?”
EMILIA: “Buenos días, hasta que llegas.”
VICTORIA: “Perdón, no te enojes, es que esto de la boda me tiene vuelta loca, el vestido, los últimos detalles de…” (Emilia interrumpe).
EMILIA: “Ok ya entendí. Me tengo que ir.”
VICTORIA: “¿Por qué estas así conmigo? Ya dímelo de una vez Emilia.”
EMILIA: “No… Perdón Vicky, no es contigo, estoy muy nerviosa, ya se me va a pasar, tu ocúpate de tus cosas.”
Victoria intenta responder, pero Emilia se va tan rápido que no le da tiempo a decir una sola palabra.

Departamento de Andrés.

Él está listo para salir, toma un abrigo y las llaves, pero cuando abre la puerta, se encuentra con Emilia.

ANDRÉS: “¿Emilia? ¿Qué haces aquí?”
Emilia sin decir nada, entra al departamento, cierra la puerta, apoya su bolsa sobre el enorme sillón. Andrés la mira muy sorprendido, y cuando abre la boca para hablar, ella se acerca y lo besa apasionadamente. Ya no había mucho que decir, todo ocurría muy natural. Los dos se dejaron llevar por el deseo, las únicas palabras que salían de sus bocas eran “Te amo”, ya no existía nada ni nadie que los separara, se amaron sin miedo y sin culpas. Sus teléfonos sonaban sin parar, pero ninguno de los dos reparó en ello. El fuego del amor de adueño por completo de sus almas y de sus cuerpos, hasta que se quedaron dormidos, abrazados, unidos.

Centro de la ciudad de Miami.

El auto de Victoria estacionado frente a la Iglesia. A ella se la nota muy enojada y alterada, intenta concretar una llamada, pero después de varios intentos se cansa y arroja su teléfono. De repente alguien sube al auto, del lado del acompañante.

PABLO: “¿Te dejó plantada?”
VICTORIA “¿Qué demonios haces aquí?” (responde muy alterada).
PABLO: “¿No ha venido?”
VICTORIA: “No es algo que te importe ¡Vete de aquí! ¿Cómo te atreves a….?” (Pablo interrumpe).
PABLO: “Me atrevo porque me importas, porque yo si te valoro, no como ese fresita hijo de papi que lo único que quiere es…”
VICTORIA: “¡Ya basta! No te atrevas a hablar así de Andrés, respétalo.” (vuelve a gritar).
PABLO: “Está bien me callo, pero déjame conducir a mí, tú estás muy nerviosa.”
VICTORIA: “Claro que no ¿Estás loco? Vete, bájate, no te quiero cerca.”
PABLO: “Victoria, no me voy a ir, o te bajas y me dejas conducir, o pasamos aquí toda la tarde, corriendo el riesgo de que te querido prometido recuerde que existes, venga y nos vea.”
Victoria lo mira con furia, pero no dice nada. Se baja del auto de mala gana, Pablo también, e intercambian lugares.
PABLO: “Muy bien, vamos.” (Dice con una sonrisa muy pícara).
VICTORIA: “Llévame a mi casa, no pienso volver a la oficina para que Emilia me vuelva a regañar, no estoy de humor.”
Pablo pone en marcha el coche. Ninguno de los dos habla en todo el camino. Hasta que Victoria comienza a observar por donde están yendo.
VICTORIA: “¿Qué es este lugar? ¡Conozco perfectamente el camino a mi casa!”
PABLO: “Tu tranquila y yo nervioso mi reina.”
VICTORIA: “¡Para, para ya mismo!”
PABLO: “Claro, estamos llegando.”
Pablo frena el auto, los dos bajan apresurados, Victoria intenta volver a subirse, pero del lado del conductor, pero Pablo la toma del brazo.
VICTORIA: “¡Suéltame!” (de la da una cachetada).
PABLO: “¡No te voy a soltar, y baja la voz si no quieres hacer un escándalo!”
Comienza a caminar, se lleva a Victoria de la mano, ella lo mira con rabia, pero no se resiste, evidentemente le preocupaba demasiado lo que la gente iba a pensar si la reconocía. ¿Cómo una señorita de sociedad, heredera de un imperio, iba a estar relacionada con un simple empleado a dos días de casarse?

Departamento de Andrés.

Emilia y Andrés dormían abrazados, relajados, lejos de la realidad que les esperaba. De repente ella despierta, lo acaricia muy despacio, lo mira con tanto amor que duele, lo besa muy despacio, con cuidado de despertarlo. Se levanta de la cama y comienza a vestirse, sin hacer ruido. Andrés se acomoda y sigue durmiendo.

EMILIA: “Te amo tanto” dice entre susurros.
Sigue vistiéndose y se va. Andrés sigue profundamente dormido.

Departamento de Pablo.

VICTORIA: “¿Qué pretendes trayéndome aquí? Estás muy equivocado si crees que entre tu y yo va a volver a pasar algo.”
PABLO: “No, no estoy equivocado, yo sé que me deseas, que me amas…”
VICTORIA: “¡Ay por favor! No seas iluso Pablo por favor, el deseo y el amor son cosas distintas. No puedes amar sin desear, pero si es posible desear a alguien sin amarlo. Eso es lo que me pasa contigo.”
PABLO: “No te creo nada.” (se acerca e intenta besarla).
VICTORIA: “Ese es tu problema, no mío. ¡Déjame ir!”
PABLO: “No.” (la besa a la fuerza).
Al principio Victoria se resiste, pero finalmente cede a los apasionados besos de Pablo.
PABLO: “Tú te podrás casar con él, tener muchos hijos, pero siempre vas a pensar en mi.” (la sigue besando).
Victoria y Pablo se dejan llevar por la pasión, entre ellos existe una extraña mezcla de pasión, confusión, y hasta quizá un poco de amor.

Mansión Constantini, habitación de Emilia.

Emilia se encuentra sentada en su cama, con un papel y una pluma en la mano. Respira profundo, con lágrimas en los ojos. Cuando por fin se decide a escribir, suena su teléfono. Lo mira, y lo vuelve a apoyar en la cama. El teléfono vuelve a sonar, pero esta vez lo ignora, vuelve a respirar profundo, se seca las lágrimas y comienza a escribir.

Departamento de Andrés.

Andrés se encuentra muy nervioso, caminando en círculos.

ANDRÉS: “¡Ninguna de las dos responde!” (grita)

De repente suena el timbre. Se apresura a abrir la puerta.

ANDRÉS: “¿Qué haces aquí?”
SR MAIDANA: “¿Esperabas a alguien más?”
ANDRÉS: “A cualquiera menos a ti papá ¿A qué se debe tu visita? A ti no te gusta venir aquí.”
SR MAIDANA: “Quiero saber cómo te fue en la reunión prenupcial con Victoria.”
ANDRÉS: “Muy bien, me fue muy bien.”
SR MAIDANA: “¿Será posible que algún día dejes de comportarte cómo un idiota? ¡Se perfectamente que ni tu ni Victoria se presentaron! Me lo dijo el padre Ignacio.”
ANDRÉS: “Papá ¡Ya deja de meterme en mi vida! Mis temas con Victoria son míos, solo míos y de ella.”
SR MAIDANA: “Y de Emilia, porque seguro estabas con ella ¿Verdad?”
ANDRÉS: “¡Ya basta! No metas a Emilia en esto, ella no tiene nada que ver con…”
SR MAIDANA: “¡Cállate!” (interrumpe) “¡Ella tiene todo que ver!” (continúa).
Andrés intenta hablar, pero su padre vuelve a gritar.
SR MAIDANA: “¿Cómo te pudiste fijar en la hermana de tu novia? No se qué tienes en la cabeza, tu no piensas.”
ANDRÉS: “El amor no se piensa, solo pasa…”
SR MAIDANA: “¡Cállate!” (vuelve a gritar y lo golpea).
ANDRÉS: “¡Grita papá, golpéame, haz lo que quieras! ¿Pero sabes qué? ¡Amo a Emilia, y la voy a amar siempre!”
SR MAIDANA: “Eres un imbécil, no entiendes nada Andrés.”
ANDRÉS: “Eres tú el que no entiende nada papá, me duele muchísimo no cumplir tu maldito mandato, me duele poner a mi madre en esta situación, me duele lastimar a Victoria con mentiras, porque no lo merece, y sobre todo me duele tener que amar a Emilia en silencio, como si fuéramos delincuentes.”
SR MAIDANA: “Me das vergüenza.”
Andrés no dice nada, agacha la cabeza.
SR MAIDANA: “Mas te vale que te cases con Victoria, porque si no lo haces, tampoco lo harás con Emilia.”
ANDRÉS: “¿Qué te hace pensar que no?”
SR MAIDANA: “¡Que son hermanas idiota! Victoria jamás se lo va a perdonar ¿Crees que Emilia es ese tipo de mujer que puede vivir sabiendo que su queridísima hermana la odio? Claro que no, Emilia es una pobre mujer, débil y sumisa como lo fue su padre.”
ANDRÉS: “¡Basta! No te quiero escuchar más ¡Vete!”

El señor Maidana se va sin decir nada mas. Andrés comienza a arrojar todo lo que encuentra a su paso.

Departamento de Pablo. 

Victoria se encuentra sentada en la cama, Pablo duerme.

VICTORIA: “¿Qué hice?” (piensa en voz alta).
Comienza a llorar horrorizada, se levanta de la cama con desesperación. Pablo se despierta.
PABLO: “¿Estás bien?”
VICTORIA: “¡Claro que no estoy bien!” (llora con mas angustia).
PABLO: “Mi amor…”
VICTORIA: “¡Yo no soy tu amor!” (grita desesperada). “Dejame en paz ¡Te odio!”
Victoria comienza a vestirse rápidamente. Pablo intenta tranquilizarla, pero ella lo aleja.
PABLO: “No te puedes ir así, tranquilízate Victoria.”
Victoria no le responde, termina de vestirse, toma su cartera y las llaves del auto. Sale muy alterada. Pablo comienza a vestirse rápido para seguirla.
Victoria sale muy nerviosa del edificio, sube al auto y lo pone en marcha justo cuando Pablo se asoma a la calle, ya no podía detenerla.
A unas cuadras del departamento de Pablo, Victoria intenta girar, y se topa de frente con un camión, intenta maniobrar, pero pierde el control del auto.

Mansión Constantini, living.

Emilia baja las escaleras, la Sra Constantini se encuentra sentada en el living leyendo.

SRA CONSTANTINI: “Emi, no sabía que habías llegado ¿Todo bien?”
EMILIA: “Si mamá, pero tenemos que hablar.” (Emilia se sienta junto a su madre).
SRA CONSTANTINI: “¿Paso algo en la empresa?”
EMILIA: “No, se trata de mí, lo que pasa es que…” (el sonido del timbre interrumpe).
Una de las empleadas abre la puerta, era Andrés. La señora Constantini se levanta muy contenta a saludarlo, Emilia se queda inmóvil.
SRA CONSTANTINI: “¿Cómo estás Andrés? ¿Vicky no vino contigo?”
Andrés no puede evitar mirar a Emilia, pero ella lo esquiva.
SRA CONTANTINI: “¿Andrés me escuchas?”
ANDRÉS: “Si, perdón. A eso vine, a hablar con Vicky ¿No ha llegado?”
SRA CONTANTINI: “No, creí que estaban juntos.”
Cuando Andrés estaba a punto de explicar por qué no había llegado con Victoria, suena el teléfono.
EMILIA: “Yo contesto.”
Se levanta rápido, cualquier excusa era buena para evitar a Andrés.
EMILIA: “¿Bueno? Si, es aquí.”
SRA CONTANTINI: “¿Quién es?”
EMILIA: “No puede ser.” (Se pone pálida).
ANDRÉS: “¿Qué pasa?”
EMILIA: “¡Vamos para allá!”
Emilia corta el teléfono, su madre y Andrés la miran con nervios y desesperación. Emilia rompe en llanto.
EMILIA: “Vicky tuvo un accidente y está muy mal.”

viernes, 24 de febrero de 2017

Capítulo 1 – “Por compromiso”



Personajes Principales: VICTORIA (EDLR)
                                       EMILIA (SS)
                                       ANDRÉS (JLP)
                                       PABLO (GGV)

Capítulo 1 – “Por compromiso”


Año 2003
Pie de las escaleras de la mansión Constantini, un joven alto, buen mozo, de cabello corto y oscuro, piel morena, y una mirada profunda y avasallante, una joven rubia, dorada como el alba, sus ojos celestes como el cielo en verano, llenos de lágrimas.

EMILIA: “No sé por qué me lastimas. Es como si la cantidad de lágrimas que derramo por ti, fueran la medida de mi amor"
ANDRÉS: “No te victimices, tu elegiste estar así, yo no quería esto.”
EMILIA: “Entonces no me busques más, tú crees que esto es fácil para mí, pero no lo es.”
ANDRÉS: “Entonces ¿Por qué lo haces? ¿Por qué me alejas de ti?”
EMILIA: “Porque Victoria es mi hermana, no puedo hacerle esto, no puedo hacerle esto a mis padres.”
ANDRÉS: “Victoria lo va a entender, ustedes siempre han sido muy unidas, quizá a mi no me lo perdone jamás, ¡Pero tú eres su hermana!”
EMILIA: “¡Tú eres su novio desde los 15 años, estás a punto de casarte con ella Andrés! ¿De verdad crees que me perdonaría semejante traición?”
ANDRÉS: “Pero desde que te conocí en esa fiesta de quince años, no dejo de pensar en ti, no dejo de buscar la manera de enfrentar todo esto que nos está pasando. Ni siquiera sé por qué no termine con esta relación esa misma noche en que…”
EMILIA: “¡Ya basta! No sigas, no quiero escuchar mas.”
(Emilia intenta subir corriendo las escaleras, Andrés la agarra del brazo).
ANDRÉS: “Está bien, si no quieres escucharme, al menos siénteme. Dejame demostrarte lo que siento” (La besa apasionadamente).
EMILIA: “Andrés no me hagas esto, por favor.” (intenta alejarse, Andrés la toma de la mano y ambos suben las escaleras).

Comedor de la mansión Constantini, un hombre alto, canoso, con la mirada seria y aparentemente preocupado, una mujer de cabello oscuro, ojos tristes y notablemente nerviosa por la seriedad de su marido. Otra mujer, rubia, con deslumbrantes ojos verdes, la observa con curiosidad y desconcierto, cuando por fin se decide a hablar, alguien entra al salón.
Una mujer alta, de cabello castaño claro, ojos verdes imponentes, dice con voz agitada:

VICTORIA: “Lamento llegar tarde, el coche se descompuso y…” (da un recorrido visual a todo el comedor) “¿Y Andrés?”
SRA MAIDANA: “Lo siento Victoria, es que mi hijo no…” (se queda callada)
SR MAIDANA: “Andrés debe estar en camino.” (sentencia).
SRA CONSTANTINI: “Siéntate hija, tu prometido llegará en cualquier momento.”
Victoria se queda de pie muy seria, su madre y sus suegros se miran entre si.
VICTORIA: “¿Emilia no ha llegado?”
SR MAIDANA: “No estarás insinuando que…” (Victoria interrumpe)
VICTORIA: ¡Ay por favor suegro! ¿Qué quiere decir?
SR MAIDANA: “Bueno yo…”
SRA CONSTANTINI: “Vamos a calmarnos todos, hoy es una noche muy especial, por fin nuestros hijos cumplirán la promesa que le hicieron a mi difunto esposo.”
Victoria esquiva la mirada de su madre y se sienta.

Habitación de Emilia, mansión Constantini.

EMILIA: “No se qué hacemos aquí… yo no…”
ANDRÉS: “Sabes perfectamente lo por qué estamos aquí.”
EMILIA: “Nuestras familias están ahí abajo, esperándonos, esperándote a ti.”
ANDRÉS: “Todavía estamos a tiempo de terminar con esa mentira, todavía podemos lograr que Vicky lo entienda.”
EMILIA: “Mi hermana le juró a mi padre que tu familia y la nuestra se unirían, le juró que se casaría contigo, ustedes tienen que…”
ANDRÉS: “¡Por Dios Emilia! Hablas como si viviéramos en los años 50. Son otros tiempos, además pasaron muchos años, es una estupidez.”
EMILIA: “Si estás tan seguro de eso ¿Por qué esperaste tanto? ¿Por qué dejaste que las cosas lleguen a este punto?”
ANDRÉS: “Cuando te fuiste a España yo pensé que…”
EMILIA: “Pensaste que no regresaría, y fue mas fácil seguir engañando a mi hermana.”
ANDRÉS: “Victoria y yo nos llevamos bien, somos amigos, nos entendemos, pensé que podía formar una familia con ella, creí que era lo mejor para mi.”
EMILIA: “Entonces hazlo, casate con ella, forma una familia y se feliz.”
ANDRÉS: “¿Es un reclamo?”
EMILIA: “No Andrés, de verdad deseo que esto termine. Nosotros nunca vamos a ser felices, no si nuestra felicidad implica el sufrimiento de mi hermana.”
ANDRÉS: “¿No te das cuenta de qué esto es peor? Yo no voy a poder verte y contenerme, no voy a poder tenerte cerca y aguantarme las ganas de besarte, de sentirte.” (se acerca y le toma la cara).

Emilia se aleja y rompe el llanto.

EMILIA: “Esto es horrible, me siento la peor persona del mundo. Por favor vete, no quiero escucharte más.”
ANDRÉS: “Emi por favor…” (se acerca nuevamente).
EMILIA: “¡Vete Andrés!” (abre la puerta de la habitación).
ANDRÉS: “Está bien, si eso quieres.” (se va).
Emilia cierra la puerta, se sienta en el piso y llora desconsoladamente.

Comedor de la mansión Constantini, todos en silencio y muy serios. De repente suena un celular. Victoria se levanta y sale del salón. Todos la miran.
Victoria entra al living contesta su teléfono.

VICTORIA: “Te dije que no me vuelvas a llamar Pablo, deja de buscarme.”
Corta el teléfono sin dar lugar a una respuesta, mira hacia las escaleras y ve que alguien baja.
ANDRÉS: “Victoria… yo…”
Victoria lo mira fijamente. Andrés se apresura a bajar.
ANDRÉS: “Te fui a buscar, como llegue tarde creí que estarías enojada en tu habitación y…”
VICTORIA: “¿Acabas de llegar?”
ANDRÉS: “Si”
VICTORIA: “No escuche el timbre…” (Andrés se apresura a hablar).
ANDRÉS: “Tu hermana me abrió, ella acababa de llegar y…”
VICTORIA: “¿Emilia está aquí?”
ANDRÉS: “Si, me pidió que te diga que no se siente bien, que la disculpes.”
VICTORIA: “Está bien, ve al comedor y diles que enseguida bajo, voy a ver a mi hermana.”
ANDRÉS: “Pero mi amor…”
VICTORIA: “¿Qué pasa Andrés? ¿Por qué tan nervioso? Voy a ver si mi hermana está bien y regreso.”
ANDRÉS: “No estoy nervioso, no quiero que estés enojada.”
Victoria sonríe, lo besa y sube las escaleras.

Andrés se dirige hacia el comedor, pero su padre entra de golpe al living.

SR MAIDANA: “¿Dónde demonios estabas?”
ANDRÉS: “Tuve un problema papá, ya estoy aquí, te pido por favor que…” (El sr Constantini lo interrumpe furioso).
SR MAIDANA: “Por tu bien, espero que no hayas cometido ninguna estupidez Andrés. No pienso perder todo por tu culpa. No sé qué dominios se te pasó por la cabeza cuando…” (Andrés interrumpe).
ANDRÉS: “¡Ya basta papá! Lo único que te importa eres tu mismo, y quédate tranquilo, me voy a casar con Victoria.” 

Andrés sale del salón, su padre lo sigue. Las señoras, quienes estaban hablando muy bajito, se quedan en silencio.

SRA CONSTANTINI: “Buenas noches Andrés, iré a buscar a Vicky.” (se levanta).
ANDRÉS: “Buenas noches suegra” (mira a su madre) “Hola mamá.”
SRA CONSTANTINI: “En un minuto regreso, pónganse cómodos.”
ANDRÉS: “Suegra, no hace falta, Vicky subió a saludar a Emi… Emilia. No tardará. Dijo que aquí la esperemos.”

Todos se sientan, la mucama llena las copas. Andrés evita mirar a su padre.

Habitación de Emilia, mansión Constantini – Emilia llora detrás de la puerta, Victoria golpea insistente.

VICTORIA: “Emi me estás preocupando, abreme por favor, se que estás ahí.”
Emilia se seca las lágrimas e intenta tranquilizarse.
VICTORIA: “Emilia te estoy oyendo ¿Estás bien?”
Emilia abre la puerta, Victoria entra apresurada, se miran a los ojos, y se abrazan.
EMILIA: “Perdóname por favor.” (Llora nuevamente).
VICTORIA: “Tranquilízate Emi, dime por qué estás así.”
EMILIA: “Tengo que decirte algo, lamento arruinarte la cena, pero no puedo…” (suena el celular de Victoria, y aunque ella corta la llamada, Emilia se queda en silencio).
VICTORIA: “No es importante, dime.” (vuelve a sonar el teléfono).
Emilia nota que Victoria se pone nerviosa, y alcanza a leer ‘llamada entrante de Pablo.’
EMILIA: “¿Pablo? ¿Es el ‘Pablo’ que yo creo?”
VICTORIA: “Si, pero no es lo que crees.”
EMILIA: “¿Y por qué insiste en llamarte?”
VICTORIA: “Emilia, soy una mujer comprometida, en unos días me caso con Andrés, no se por qué este tipo insiste, está loco.” (se pone nerviosa).
EMILIA: “Si no pasa nada, tranquilízate Vicky.”
VICTORIA: “Estoy tranquila, cuéntame qué te pasa. ¿Qué me tenias que decir? ¿Pasó algo con Andrés?”
EMILIA: “¿Con Andrés? Yo… ¿Por qué preguntas por él? ¿Te dijo algo?”
VICTORIA: “No, no lo se, quizá lo notaste raro.”
Emilia se sienta en la cama, Victoria también.
VICTORIA: “Me estás preocupando ¿De que te enteraste?”
EMILIA: “De nada, era una tontería, mejor baja antes de que se termine de arruinar esa cena familiar.”
VICTORIA: “Tú también eres mi familia Emi, y no me gusta verte asi. ¿Es ese hombre prohibido quien te tiene así? Mira yo creo que todo se va a solucionar, no te pongas mal, si se quieren de verdad, nada podrá separarlos.”
EMILIA: “Hay algo que está a punto de separarnos para siempre.”
VICTORIA: “¿Qué cosa?”
EMILIA: “No importa, de todos modos lo nuestro nunca iba a funcionar, lastimaríamos a mucha gente.”
VICTORIA: “Pero también importa lo que tu sientas. Si lo quieres lucha por él.”
Emilia rompe en llanto, abraza a Victoria.
VICTORIA: “¿Tan grave es?”
EMILIA: “Mas de lo que te imaginas.”
VICTORIA: “Emi, grave sería que ese hombre sea Andrés por ejemplo” (se rie).
Emilia se pone mas pálida de lo normal, deja de abrazar a su hermana, y la mira casi al borde del desmayo.
VICTORIA: “Emi, era una broma, no te pongas así.”
EMILIA: “Mejor vete a cenar, necesito estar sola.”
VICTORIA: “Pero…“
EMILIA: “¡Por favor Victoria, quiero estar sola!”

Victoria la mira con desconcierto durante unos segundos, luego sale de la habitación.